Luigi Settembrini Artist Scenographer
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Críticas

Un halo de misterio invade las recientes obras de Luigi Settembrini, artista que se dedica tanto a la pintura que a la escenografía, obteniendo por ambas significativos reconocimientos.

Su obra se define entre lo abstracto y lo informal polimaterico, donde el color, particularmente denso y brillante, define trazos geometrícos insólitos e imprevistos, en la cual no es difícil advertir en el autor una explícita voluntad de conferir a sus creaciones una fuerte huella emocional.

No dejan tampoco indiferentes las pinceladas, largas y seguras, que van trazando reticulos y secciones de los contornos deliberadamente irregulares, especialmente para encenderce de luz, una luz cálida y envolvente.

Existe luego, en la pintura de Luigi Settembrini, una leve y dulce melancólica, sobre todo cuando la espacialidad de sus obras se resuelve con pintura modulada de un proceder narrativo en el cual pueden revelar, a los ojos del observador, formas y detalles de una realidad sensible reflejada, con gran sensibilidad meta-narrativa.

Por lo tanto, nos encontramos frente a un artista que, proponiendo con gran convicción, un "hacer pictórico" ​​permeado de una necesidad de continuo renovamiento, resulta capaz de involucrar un público muy diferenciado.

Para Luigi Settembrini, valen propriamente las palabras del Maestro Renzo Bianchi: "El verdadero artista es aquel que no se descubre de inmediato, es lo que puede ser descubierto."

 

Simone Fappanni

El  “Rajado” en la obra de Luigi Settembrini no es más que “la hipótesis de elaboración de espacio”, aqui el rajado es con el que convivimos. Es aquel rajado social de nuestros tiempos, es aquel que tenemos individualmente en nuestro interior, es la sensación de nuestra alma que anhela una sociedad más cohesionada y que tiene a una universalidad de los valores.

Es aquello que podemos vislumbrar en la marcada apertura de estas verdades y propias “laceraciones”, como si fueran carnales, que dividen el tejido social en general, también los agregados urbanos, donde las comunidades urbanas intentan de vivir y convivir.

Contextos sociales especialmente disgregados y separados, mediante estas fuertes lineas de desmarcación, de las llamadas “zonas inaccesibles” protegidas de recintos y barreras.

En el interior de estas zonas, podemos observar también profundos fosos, que se atraviesan solo por medio de cuerdas, donde deben caer todos aquellos que quieren osar.

Adyacente a las líneas de demarcación podemos observar también las zonas llamadas borderline, o sea “zonas de transición” que se acercan a los contextos sociales, sin embargo en un modo seguro para limitar el peligro del potencial contacto.

A los callejones “sin salida” desde los contextos “cerrados” se contraponen largas vías, casi al contacto con el cielo, diversamente colorado y articulado, que pasan sobre contextos sociales que se escapan al control, como confirma la fuerza de la “casualidad” que la naturaleza tiene, por fortuna, establecido también en los tratos humanos.

 

Stefano Tomaselli